El concepto de infidelidad se transforma

Las sociedades cambian y del mismo modo las formas en que concebimos la fidelidad. La modernidad y el cristianismo han moldeado la idea de familia y de estar unidos de a dos, un hombre y una mujer. El ideal de ser una pareja se ha traspolado al mundo gay, pero ¿el amor se vive necesariamente de a dos?

Los procesos históricos y sociales nos han llevado a normalizar la idea de que pareja es entre dos, y ni pareja, ni de a dos, el amor es más profundo que esos conceptos clasificatorios sobre los que muchos basan su moral, sus estructuras y modos de vivir la vida. Pero salir de esos moldes muchas veces puede ser emocionalmente muy duro, doloroso y shockeante. 

No obstante, la sociedad avanza hacia unas nuevas perspectivas, formas antes no aceptadas, mal vistas y que hoy encuentran lugar. En la conciencia de muchos son ecos de deseos velados, en su mayoría adultos que desearían haber podido romper el molde y vivir su sexualidad de otra manera. Pero es fácil decirlo hoy, son otros tiempos, otras las miradas y hay una comunidad fuerte, organizada que respalda y acompaña. 

La infidelidad ha sido interpretada, muchas veces bajo la óptica de éstas consignas sociales, que han puesto la idea de ¨un tercero en discordia¨, en el ojo de la tormenta. Muchas veces el amor no se ha sabido separar de la idea del simple divertimento, los celos han sido el resultado de éstos modos de entender las relaciones como una propiedad privada, en que el otro sólo puede disfrutar conmigo. 

Hoy, abiertos los cerrojos de aquellas posturas, muchas parejas sobre todo jóvenes, pero también las adultas, deciden abrir las puertas a relaciones abiertas o incorporando a otras personas a sus vidas sociales y sexuales. Sea cual fuera el caso, la fidelidad hoy no tiene que ver con estar o no con otra persona, sino que justamente respetar el acuerdo. Ese acuerdo que además sea quizá en pareja de a dos, o quizá tres o más personas. Un acuerdo que encuentra sus bases más amorosas en el respeto de cuidarse según lo acordado. 

El amor es no privar ni privarse y, del mismo modo, atreverse e incentivar al otro a disfrutar de la vida social y sexual. Es también, ser fiel a uno mismo, a crear un propio espacio, aprender a estar solo y en compañía, de manera saludable, no tóxica; escuchando y siendo escuchado: la fidelidad es el amor, es el respeto, es el cuidado, es la independencia, es el disfrute. De a uno, de a dos, de a tres y, por qué no, de a muchos más también.

¿Y vos, cómo lo vivís?